La Parroquia Jesús Maestro de Molezún es un ejemplo de arquitectura en Valencia protagonista del escrito presentada para la comunicación para el Congreso Alejandro de La Sota "La arquitectura como obra integral" junto a David García-Asenjo.

Parroquia Jesús Maestro de Molezún,  1967. 

  • Autor: Ramón Vázquez Molezún.
  • Ubicación: Carrer de l’Escultor José Capuz, 8, València. localización
  • Uso actual: Grupo parroquial.
  • Proyecto: 1961-1967.
  • Promotor: Arzobispado de Valencia.
  • Estilo: Volumen compacto que se relaciona con los bloques colindantes a través del campanario y viviendas de los sacerdotes.
  • Horario: Horario de misas.

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Fotografías: Mercedes Navarro.

La arquitectura adaptable

La arquitectura es una disciplina que debe adaptarse a cualquier aspecto que la condicione. La capacidad de esta de dar soluciones a problemas anteriormente ni siquiera planteados. En la arquitectura en Valencia encontramos obras de autores foráneos que aportan aire fresco al entramado de la ciudad. 
Así, en esta pequeña parroquia, Ramón Vázquez Molezún propone su propia solución a una cuestión que aparece en el siglo XIX con los crecimientos de las ciudades: ¿cómo una iglesia debe formar parte de un entorno y cumplir un trazado urbanístico sin perder un ápice de la monumentalidad que le requiere su uso?

A la finalización de esta parroquia habían pasado 10 años desde que construyera junto a Juan Antonio Corrales el revolucionario pabellón español para la exposición mundial en Bruselas. Su obra de arquitectura se desarrolla desde sus inicios mediante proyectos en forma conjunta a Juan Antonio Corrales y por separado. En el caso que nos ocupa, la única obra de arquitectura en Valencia, la firma él solo. Un ejemplo de arquitectura en Valencia a destacar.

La Parroquia Jesús Maestros de Molezún en su contexto

Inserta en la trama del ensanche de la ciudad, esconde en su interior un templo con una compleja configuración espacial. Debido a una serie de circunstancias, el proyecto vio reducido el tamaño del solar hasta casi la mitad del disponible en el momento de los primeros bocetos del encargo.
Inicialmente se planteó como un templo asambleario en el que las distintos sacramentos dispondrían de un espacio propio articulado con el principal, y en el que la entrada configuraría un espacio de reunión para los fieles. Finalmente se insertó en una parcela estrecha y alargada que imposibilitaba esta configuración.

El espacio centralizado amplía la funcionalidad del espacio sacramental

Como solución definitiva en lugar de recurrir a una disposición longitudinal, heredera de la tradición basilical, Molezún proyectó un espacio centralizado, donde el lugar de mayor intensidad simbólica tiene una importante dimensión vertical. Lo colocó de un modo poco convencional, con el presbiterio perpendicular al eje longitudinal de la parcela y muy próximo a la entrada. En contraposición, al fondo de la parcela se prolonga en una nave alargada de menor altura, que aloja a la comunidad en los días de mayor afluencia.
No solo esta peculiar volumetría respondía del entorno, la materialización del proyecto con la elección de ladrillo visto conseguiría una mayor relación con los edificios colindantes. El juego de los aparejos y la disposición y proporción de los huecos, así como el campanario, serán los que marquen el carácter diferente del proyecto. La relevancia del presbiterio queda acentuada por el manejo de la luz y por la calidad de los elementos artísticos.
En el proceso de renovación de los espacios religiosos éstos se han despojado, reducidos sus elementos simbólicos al mínimo. De este modo se aprecia con mucha mayor intensidad su valor simbólico y se ayuda así al desarrollo del culto.

La integración del arte en el espacio

Las piezas de arte deben integrarse en el proyecto desde el inicio, para permitir la creación de un ambiente litúrgico apropiado. Aquí Molezún colaboró con Amadeo Gabino, autor de una fantástica imagen en bronce fundido de Jesús Maestro, y Manuel Suárez Molezún, que realizó las vidrieras.
La imagen flota a un lado del presbiterio sobre un plano que funciona como retablo y tensa en diagonal el recinto. Rompe así el sentido longitudinal y pone de relieve el cambio en la configuración del espacio. Las vidrieras coloreadas introducen una luz cálida y permiten que la parte superior del edificio flote sobre la asamblea de fieles y el presbiterio.
Cuatro grandes pilares circulares delimitan el santuario y colaboran a la verticalidad del espacio, y remiten a la tradición de los templos basilicales. Este es el edificio en el que fue más intensa la colaboración de Molezún con artistas contemporáneos a la hora de configurar el espacio.
Su arquitectura tenía una fuerza plástica que cualquier aportación podría desvirtuarla. Pero en este caso era fundamental la integración de las artes para conseguir dotar al templo de pleno significado.

Bibliografía_
  1. Catálogo de edificios del Colegio de Arquitectos de Valencia.
  2. Reseña en el DOCOMOMO. 
  3. Tesis doctoral: «Una aproximación a la arquitectura de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún. El grupo parroquial Jesús Maestro de Valencia» Autor. Juan Manuel Mondéjar Navarro.
     
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